Desde la Reforma protestante, la Iglesia del Señor ha estado sacando hijos de Dios de Egipto en nombre de Dios, lo cual es muy bueno, ya que es sin duda el propósito del Eterno. Ha sido una Iglesia Moisés.
Sin embargo esta Iglesia, y sus hijos, no han podido entrar a su tierra prometida a causa de la contaminación que los hijos del Israel espiritual tienen en su alma. Me explico. La Iglesia tradicional evangeliza, pero no se preocupa mucho por el discipulado; y si bien algunas congregaciones lo hacen, es sólo en un nivel superficial, lo que Pablo llama "los rudimentos de la doctrina" (Ef. 6:1, 2).
A causa de esto, los cristianos carecen de las herramientas necesarias para desarrollar una vida abundante y de la exhortación adecuada para desarrollar la perfección que requiere dicho estilo de vida. Sé que con lo que acabo de decir muchos me juzgarán de blasfemo, mas también sé que usted conoce cientos de cristianos en calidad de fracasados, que nunca han disfrutado de las riquezas del "Dios rico" que menciona la Biblia (y no sólo hablo de dinero).
Es entonces cuando surge la figura de Josué. Este personaje no es libertador como su predescesor; es conquistador. Fue este y no otro quien introdujo al pueblo de Dios en su promesa, quien lo tomar la heredad de Jacob. Este hombre es figura de la Iglesia Apostólica, que es la que hará volver a los santos a las "sendas antiguas", que no son el banjo ni el himnario, sino la gloria de la Iglesia primitiva.
Muchísimas veces he oído en bocas de justos el añoro que se tiene por la Iglesia del primer siglo, pero se olvidan de que esta fue gobernada por apóstoles y profetas; entonces cuando el Señor restaura tales ministerios y todo lo que ello implica, son esos mismos cristianos, que lamentan la pérdida del esplendor pasado, quienes resisten con más fuerza la manifestación de estos ministros.
Lea atentamente: NO HAY PRESENCIA PLENA DE DIOS NI MANIFESTACIONES GLORIOSAS DE SU PERSONA SIN LA PRESENCIA DE APÓSTOLES Y PROFETAS.
Por lo tanto, NO VOLVERÁ LA GLORIA DE LA IGLESIA PRIMITIVA SI NO VUELVEN LOS APÓSTOLES Y PROFETAS A LA IGLESIA DEL SEÑOR.
Y dé gloria a Dios, porque escrito está: "La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera" (Hg. 2:9); por lo tanto, lo que se espera para la Iglesia de Cristo durante los próximos 20 años es absolutamente glorioso.
Lós hijos del Señor en la modernidad por fin entrarán en su tierra prometida, y lo harán liderados (no de la mano, sino liderados) por los Josués modernos, los apóstoles y profetas que el Espíritu Santo está levantando para Su gloria. Así que si usted quiere entrar en la vida abundante que prometió el Señor, cambiese a una congregación bajo cobertura apostólica.
Algo es claro: Si Dios dijo que lo llevaría de A hasta B, edfinitivamente lo llevará de A hasta B; pero sin lugar a dudas depende de nosotros cómo vivimos el tránsito entre A y B. Dios nos prometió prosperidad, gozo permanente, abundancia de todo bien (dinero y muchas otras cosas), etc. Sin embargo la gran mayoría de los hijos del Reino vive en miseria, tristeza, amargura, y necesidades permanentes. Entonces... ¿Qué pasa? La respuesta es:
La vida abundante de Jesús sólo se alcanza mediante las herramientas que entrega la revelación de la Palabra, que viene sólo por apóstoles y profetas.
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